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  • CineScrúpulos (Año 1. Número 1. Diciembre de 2012)

    Pita, César (Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), 2012-12)
    ... pero en realidad siempre se trató de constancia y tenacidad, de cariño permanente y de ganas, de sacar tiempo de donde no se tiene y contar con un grupo humano maravilloso, capaz de entusiasmarse por una idea loca y dar todo de sí para lograrlo. Así nace CineScrúpulos, una revista virtual que recopila los trabajos desarrollados en la clase de Historia del Cine de la Facultad de Comunicaciones de la UPC. ¿Y acaso no es suficiente la gran cantidad de publicaciones que ya existen sobre el séptimo arte, tanto en formato físico como en digital? Pues no. En la demasía está el gusto y en la exageración la capacidad de elección. Sobre la base de esa premisa, esta es una primera aproximación al apasionante mundo del cine desde la mirada transparente de un grupo de estudiantes de segundo ciclo que descubren en cuatro meses que no todo es Crepúsculo, que hay un tal David Lynch capaz de provocar la peor de las pesadillas y que ese movimiento de cámara de El señor de los anillos se ha visto en otro lado. Porque no pretendemos una visión historicista del cine, repleta de fechas, nombres de directores, títulos de películas y lugares exóticos, sino que intentamos evidenciar la linealidad casi genética que es intrínseca al quehacer fílmico, esa tradición que no solo se repite sino que se reinterpreta en distintos escenarios y en distintos momentos. El cine es, ante todo, la herencia perpetua de lo que se ha hecho antes. La mejor manera de iniciar esta aventura es con uno de los más grandes innovadores y revolucionarios directores de cine: Luis Buñuel. A 30 años de su muerte hemos decidido hacer una revisión exhaustiva de su obra para encontrar referentes en un director más contemporáneo. Y como para no salirnos de la madre patria, descubrimos a Álex de la Iglesia bajo la sombrilla de Alfred Hitchcock. Y luego regresamos al Perú para preguntarnos si somos capaces de construir un cine de género con sabor nacional, pero antes damos un vistazo a la cartelera del segundo semestre de 2012, la misma que ha estado salpicada de algunas buenas películas y de otras que prometían más de lo que dieron. A propósito de lo anterior, hemos de dar las disculpas del caso por la demora en la salida de este primer número de CineScrúpulos. Parece mentira, pero la publicación de una revista no es cosa fácil y toma su tiempo. Pero si esta edición ha seguido la letanía kubrickniana (chiste interno de la redacción), aseguramos que la segunda saldrá más rápido que el siguiente capítulo de Saw. En serio.
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  • CineScrúpulos (Año 1. Número 2. Abril de 2013)

    Pita, César (Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), 2013-04)
    ... porque esta edición de CineScrúpulos pasará volando. Y es que, aprovechando que la temporada de verano es corta, nada mejor que una edición breve de esta revista que cada ciclo elaboran los alumnos y el profesor de Historia del Cine poniendo todo el cariño del mundo y algo de tiempo también. Esta edición rinde homenaje a uno de esos genios que, de vez en cuando, la historia se encarga de consolidar: Stanley Kubrick, excéntrico y extraño, alejado de los reflectores en los últimos años de su vida pero entregado en cuerpo y alma al entorno familiar. Sus detractores lo recuerdan como el huraño perfeccionista, el tipo que no escatimaba costos humanos con tal de obtener lo que quería, dispuesto a repetir cuchucientas mil veces una misma toma para irritación del personal que trabajaba con él. Su familia lo rememora con cariño, como el padre chocho que disfrutaba de sus hijos y de los amigos, alejado del mito que en torno a él se fue construyendo. Sus fanáticos lo engrandecen hasta el Olimpo pues legó una filmografía del crecimiento, del descubrimiento, del enaltecimiento de la experimentación, del regocijo que origina evitar los formulismos del género, de encontrar la independencia tras haber flirteado con el monstruo corporativo, de no hacerle ascos al terror o al erotismo, de jugar cada una de sus piezas con la maestría del ajedrecista nato que era, avizorando con el ojo de fotógrafo que consolidó en sus primeros años. La herencia de Kubrick es infinita a pesar de su corta filmografía, y es por eso que le damos un repaso, como para no olvidar lo que ya de por sí es inolvidable. Pero como no solo de Kubrick vive el hombre, también nos damos un tiempo para descubrir los vínculos que existen entre el cine de Charles Chaplin y la construcción de personajes y narrativas que han encumbrado a Pixar como una de las opciones más inteligentes en el terreno de los dibujos animanos de los últimos años. Porque si no soltaste un lagrimón después de ver Wall-E es que eres una ameba deslizándose por el suelo y todavía no te has percatado de ello. Y como broche de oro, una pregunta válida: Francisco Lombardi, nuestro cineasta con la mayor cantidad de títulos estrenados en salas, ¿estará cosntruyendo un cine de género en el Perú o apunta más bien a otra cosa? Hora de las bebidas espirituosas. Salud, Alex.
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  • CineScrúpulos (Año 1. Número 3. Agosto de 2013)

    Pita, César (Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), 2013-08)
    ... porque hay motivos de sobra para celebrar, pero la más importante de todas es el alumbramiento de la tercera edición de CineScrúpulos, plagada de demoras de distinta índole: desde la entrega a destiempo de algunos textos (o la digitalización de los mismos) hasta el hecho improbable de que al día de pronto se le ocurra tener 36 horas y no las consabidas 24. Y es que, lamentablemente, las obligaciones socialmente consensuadas impiden dedicar tiempo a los proyectos que colman de alegría y felicidad. Pero ya no hay ningún tipo de obstáculo para que puedas tener entre manos (o mejor dicho, en la pantalla), la tercera edición de esta revista elaborada con mucho cariño (y algo de mandato) por los alumnos del curso de Historia del Cine. Esta edición le rinde tributo al gran mago de la fantasía, de la hipérbole narrativa y de la personificación circense: Federico Fellini, quien solía decir que había inventado tantas cosas en torno a él que le resultaba muy difícil definir qué sucesos eran verdaderos y cuáles eran producto de su fantasía e imaginación. La principal razón de ser para entender su cine es justamente esa: perderse en la libertad con la que el autor plantea sus historias, puesto que si se intenta decodificar de manera convencional alguna de las películas de Fellini, entonces nos frustaremos sobremanera porque es prácticamente imposible hacerlo. El viaje delirante que se presenta ante nuestros ojos debe ser aceptado y disfrutado como si se tratara de una función del Circo del Sol. Y a propósito de ello, también indagamos en el movimiento neorrealista para preguntarnos en qué medida uno de los paradigmas de la modernidad cinematográfica influyó o no en la artesanía fílmica de Fellini. En cuanto al sabor nacional, el reciente éxito de Asu mare: la película nos animó a formular una pregunta: ¿existe en el cine peruano la tendencia de utilizar personajes populares para crear un subgénero en el que se combinan el documental, el biopic y los elementos populares? La respuesta en estas páginas. Y por último, pero no menos importante, el ingrediente esencial en todo buen plato fílmico que se precie: la sangre. Al parecer, la hemoglobina que inunda las películas de terror modernas no guardan mucha semejanza con las obras clásicas de las que heredan su razón de ser. Baila, Saraghina. Luego descansa.
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  • CineScrúpulos (Año 6. Número 16. Marzo de 2018)

    Pita, César (Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), 2018-03)
    ... llega a los oídos de una manera que no da tregua. Ese es uno de los principales recuerdos de la que debe ser una de las películas de terror más mentadas de toda la historia. Y su creador ha muerto hace poco. Justo cuando empezábamos a asimilar la partida de George A. Romero, ese gran creador del cine grotesco, se nos va otra pieza clave del gore. Es por eso que en CineScrúpulos hemos querido rendir homenaje a dos de nuestros directores más queridos en estas ediciones pequeñas de verano. Pero no vaya a pensarse que Hooper es un creador coherente que hilvanó a la perfección una obra que podría codearse con otros grandes del séptimo arte. Lamentablemente, quizás porque se trató de un chispazo, porque no contó con los recursos necesarios o porque simplemente la actividad cinematográfica se convirtió en una mera excusa que le permitía comer, la filmografía del buen Tobe está plagada de algunos plomazos insufribles y aventuras desteñidas en la pantalla chica. Sin embargo, eso no debe ser motivo para olvidar piezas claves que cualquier fanático del terror con dos dedos de frente debería haber visto y revisto mientras se relame con gusto. Ahí están The Texas chain saw massacre, Eaten alive, Poltergeist o Lifeforce para demostrarlo. Pero esta edición de CineScrúpulos también se engalana con un texto acerca de los acercamientos de Tim Burton al cine de invasión extraterrestre en esa oda a la exageración que es Marcianos al ataque. Y si con ello no basta, pues nos acercamos un poco a la televisión para dar cuenta de hasta qué punto David Fincher es capaz de mantener sus constantes estéticas durante sus aventuras en las series que llevan su firma. Todo está sazonado de tal manera que la edición número 16 de CineScrúpulos sea de tu agrado. Y debido a ciertos cambios en la estructura de los trabajos finales del curso, pero sobre todo gracias al enorme talento de los estudiantes del presente ciclo, tenemos material para más y hemos decidido publicar este verano dos ediciones de nuestra pequeña revista. De ese modo está todo lo que debe estar y tú no pierdes la oportunidad de deleitarte con la sana y amena lectura del equipo de redacción. Como si estuvieras a medianoche en tu casa y de pronto escucharas que el abuelo está con ganas de sentirse matarife mientras Leatherface estrena rostro nuevo y tú te preguntas dónde demonios dejaste el cadáver de la abuela. Ya sabes: lo más importante es la familia.
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  • CineScrúpulos (Año 6. Número 17. Marzo de 2018)

    Pita, César (Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), 2018-03)
    ...pero antes una confesión. Los jóvenes de ahora quieren que su abuelo sea Stan Lee, el viejo más chévere del cine moderno. Yo no. Y no es por ser contra, porque Stan Lee es cool y desternillante. A mí me hubiera gustado tener un abuelo como George A. Romero, quien partió a mediados del año pasado a sus 77 años. A Romero todos lo querían. Basta ver a Guillermo del Toro cuando interactúa con él en una fantástica entrevista. El discípulo frente al maestro recuerda el estremecimiento. Y el viejo Romero observa incrédulo, con una sonrisa escondida tras su barba espesa, el pelo amarrado estilo Robles Godoy (o al revés) y sus ojos traviesos que miran a través de dos potos de botella (sus gafas marca de fábrica). Trata de disminuir los cumplidos y habla de sus errores como si se tratara del más común de los mortales. Y no lo es. Y eso es algo que debemos agradecer en un genio capaz de crear una metáfora de nosotros mismos en sus amados zombis. La presente edición de CineScrúpulos está dedicada a la memoria de un revitalizador del género de terror que también es responsable, en parte, de los cambios que el séptimo arte vivirá en los Estados Unidos durante la década de los sesenta, un luchador contra el sistema con una coherencia que ya quisieran otros directores. Y hemos revisado con gusto toda su filmografía para dar cuenta de su legado. Pero también tenemos un informe que intenta escarbar en las similitudes que pueden tener los personajes de dos cineastas que en más de una ocasión se han visto rodeados por el escándalo: el chileno Alejandro Jodorowsky y el norteamericano Darren Aronofsky, distintos en sus propuesas pero similares en los caminos que sus personajes transitan. ¿Locura? ¿Encuentro? ¿Reconciliación con la naturaleza? ¿Destrucción? ¿Penitencia? ¿Humanidad? Y finalmente, no podemos estar ajenos al devenir audiovisual que se independiza de la gran pantalla e ingresa a escenarios cada vez más personales: nuestras casas, teléfonos celulares y dispositivos digitales. Para nadie es un secreto que Netflix se ha convertido en una plataforma de producción y consumo audiovisual importante. Esta es la excusa para indagar en la obra cinematográfica y televisiva de David Fincher con el fin de encontrar similitudes o diferencias. Y que quede claro: Romero no se ha convertido en zombi. Él es inmortal.
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  • CineScrúpulos (Año 7. Número 19. Diciembre de 2018)

    Pita, César (Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), 2018-12)
    se ha convertido en un referente cinematográfico por derecho propio. La figura que se aleja como danzando, dueña de su propio futuro incierto, es una de las odas más hermosas al optimismo y a la sonrisa permanente, a pesar de las adversidades que afronta. Porque no debemos olvidar que Charlot es pobre pero digno, a pesar de que Chaplin, el personaje de carne y hueso, estuvo rodeado de una serie de polémicas por sus aparentes constructos ideológicos y por su conocido interés por las féminas. Pero eso no opaca un corpus fílmico que alumbró piezas que hoy son consideradas clásicos indiscutibles de la historia del cine. Por ello, en aras de saldar una cuenta pendiente, hemos decidido dedicar la presente edición de CineScrúpulos al genio de Chaplin. Pero no es lo único. Como suele suceder en cada ciclo académico, este número viene sazonado con algunos artículos interesantes. Nuevamente ingresamos al terreno de la tecnología para indagar si el universo de futuro que plantea la serie Black mirror tiene algún punto de conexión con el imaginario que despliega James Cameron en sus películas. De más está decir que el autor de Terminator (James Cameron, 1984) es un visionario y enfrenta en cada una de sus obras una serie de retos a nivel técnico pero también narrativo. Lástima que el presente texto haya sido elaborado antes del estreno de ese laberinto de discurso que es Black mirror: Bandersnatch (David Slade, 2018), pero prometemos en el futuro una indagación al respecto. Los dibujos animados también tienen su espacio en CineScrúpulos. Por supuesto, estamos hablando de los ejemplos más descabellados, surrealistas y transgresores que uno puede tener a mano. ¿Dragon Ball Z? No te pases. El universo de Chuck Jones está plagado de delicias que se disfrutan mejor a medida que pasan los años. Y Space jam (Joe Pytka, 1996) fue un producto altamente disfrutable en la década de los noventa. La gran interrogante que se plantea es si maneja el mismo tipo de comedia o toma otros referentes. Leer para creer. Y ya que hablamos de risotadas, el tercer artículo de fondo intenta establecer similitudes y diferencias entre un puñado de películas marca Tondero y otras que establecen nuevos derroteros en el cine de género en el Perú y que tiene que ver con el desenfreno. Es bueno hacer industria, pero las voces disidentes merecen ser escuchadas. Como puedes ver, esta edición está plagada de sonrisas.
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