• CineScrúpulos (Año 6. Número 16. Marzo de 2018)

      Pita, César (Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), 2018-03)
      ... llega a los oídos de una manera que no da tregua. Ese es uno de los principales recuerdos de la que debe ser una de las películas de terror más mentadas de toda la historia. Y su creador ha muerto hace poco. Justo cuando empezábamos a asimilar la partida de George A. Romero, ese gran creador del cine grotesco, se nos va otra pieza clave del gore. Es por eso que en CineScrúpulos hemos querido rendir homenaje a dos de nuestros directores más queridos en estas ediciones pequeñas de verano. Pero no vaya a pensarse que Hooper es un creador coherente que hilvanó a la perfección una obra que podría codearse con otros grandes del séptimo arte. Lamentablemente, quizás porque se trató de un chispazo, porque no contó con los recursos necesarios o porque simplemente la actividad cinematográfica se convirtió en una mera excusa que le permitía comer, la filmografía del buen Tobe está plagada de algunos plomazos insufribles y aventuras desteñidas en la pantalla chica. Sin embargo, eso no debe ser motivo para olvidar piezas claves que cualquier fanático del terror con dos dedos de frente debería haber visto y revisto mientras se relame con gusto. Ahí están The Texas chain saw massacre, Eaten alive, Poltergeist o Lifeforce para demostrarlo. Pero esta edición de CineScrúpulos también se engalana con un texto acerca de los acercamientos de Tim Burton al cine de invasión extraterrestre en esa oda a la exageración que es Marcianos al ataque. Y si con ello no basta, pues nos acercamos un poco a la televisión para dar cuenta de hasta qué punto David Fincher es capaz de mantener sus constantes estéticas durante sus aventuras en las series que llevan su firma. Todo está sazonado de tal manera que la edición número 16 de CineScrúpulos sea de tu agrado. Y debido a ciertos cambios en la estructura de los trabajos finales del curso, pero sobre todo gracias al enorme talento de los estudiantes del presente ciclo, tenemos material para más y hemos decidido publicar este verano dos ediciones de nuestra pequeña revista. De ese modo está todo lo que debe estar y tú no pierdes la oportunidad de deleitarte con la sana y amena lectura del equipo de redacción. Como si estuvieras a medianoche en tu casa y de pronto escucharas que el abuelo está con ganas de sentirse matarife mientras Leatherface estrena rostro nuevo y tú te preguntas dónde demonios dejaste el cadáver de la abuela. Ya sabes: lo más importante es la familia.
      Acceso abierto
    • CineScrúpulos (Año 6. Número 17. Marzo de 2018)

      Pita, César (Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), 2018-03)
      ...pero antes una confesión. Los jóvenes de ahora quieren que su abuelo sea Stan Lee, el viejo más chévere del cine moderno. Yo no. Y no es por ser contra, porque Stan Lee es cool y desternillante. A mí me hubiera gustado tener un abuelo como George A. Romero, quien partió a mediados del año pasado a sus 77 años. A Romero todos lo querían. Basta ver a Guillermo del Toro cuando interactúa con él en una fantástica entrevista. El discípulo frente al maestro recuerda el estremecimiento. Y el viejo Romero observa incrédulo, con una sonrisa escondida tras su barba espesa, el pelo amarrado estilo Robles Godoy (o al revés) y sus ojos traviesos que miran a través de dos potos de botella (sus gafas marca de fábrica). Trata de disminuir los cumplidos y habla de sus errores como si se tratara del más común de los mortales. Y no lo es. Y eso es algo que debemos agradecer en un genio capaz de crear una metáfora de nosotros mismos en sus amados zombis. La presente edición de CineScrúpulos está dedicada a la memoria de un revitalizador del género de terror que también es responsable, en parte, de los cambios que el séptimo arte vivirá en los Estados Unidos durante la década de los sesenta, un luchador contra el sistema con una coherencia que ya quisieran otros directores. Y hemos revisado con gusto toda su filmografía para dar cuenta de su legado. Pero también tenemos un informe que intenta escarbar en las similitudes que pueden tener los personajes de dos cineastas que en más de una ocasión se han visto rodeados por el escándalo: el chileno Alejandro Jodorowsky y el norteamericano Darren Aronofsky, distintos en sus propuesas pero similares en los caminos que sus personajes transitan. ¿Locura? ¿Encuentro? ¿Reconciliación con la naturaleza? ¿Destrucción? ¿Penitencia? ¿Humanidad? Y finalmente, no podemos estar ajenos al devenir audiovisual que se independiza de la gran pantalla e ingresa a escenarios cada vez más personales: nuestras casas, teléfonos celulares y dispositivos digitales. Para nadie es un secreto que Netflix se ha convertido en una plataforma de producción y consumo audiovisual importante. Esta es la excusa para indagar en la obra cinematográfica y televisiva de David Fincher con el fin de encontrar similitudes o diferencias. Y que quede claro: Romero no se ha convertido en zombi. Él es inmortal.
      Acceso abierto